Para encontrar el progreso en energía sin emisiones de carbono, mire más allá de la capital

Jordan McGillis y Paige Lambermont consideran que mientras que los políticos en Washington se obsesionan en torno a la energía eólica y solar, ignorando casi totalmente la única forma de electricidad libre de carbono que puede ser producida a gran escala en casi cualquier parte: la energía nuclear.

Fuente: Institute El Cato.org

Con los Demócratas a la cabeza del gobierno federal, el cambio climático y las tecnologías que no emiten carbono se han vuelto asuntos de primera plana en Washington. Pero tan solo al haberse iniciado, esta conversación se ha desplomado por la fijación del movimiento ambientalista con la energía eólica y solar y con su casi total exclusión de la única forma de electricidad libre de carbono que puede ser escalada en cualquier parte del mundo: la energía nuclear.

La Ley CLEAN Future, introducida por el Director del Sub-Comité de Energía Frank Pallone (Demócrata del estado de Nueva Jersey) es el ejemplo más reciente de la captura de la energía eólica y solar en al área de las políticas públicas. La ley hace 54 referencias a la energía solar y 27 a la energía eólica. La energía nuclear es referida tan solo 12 veces en sus 981 páginas.

Si la energía que emite cero carbono es el objetivo cívicamente acordado (y, no, no hemos llegado a eso todavía), la energía nuclear y que pueda ser producida a gran escala es la cosa más cercana que tenemos a una cura mágica. Aun así, en lugar de aumentar la producción de las plantas nucleares y lograr que se desarrollen nuevos proyectos nucleares, EE.UU. está al inicio de un retiro masivo de la energía nuclear. En 2021, 5,1 GW de capacidad nuclear será retirada, 5 por ciento del total estadounidense actual. Listas para ser retiradas están las plantas de Dresden y Byron que son propiedad de Exelon Corporation en Illinois, y la Unidad 3 de la Planta Nuclear Indian Point en Nueva York.

Luego de un periodo de crecimiento en la posguerra, la energía nuclear adquirió un estigma injusto. A pesar de que la energía de átomo provee 75 por ciento de la electricidad en Francia sin que haya un solo incidente noticioso, para citar un ejemplo, producir energía nuclear provoca incomodidad en los estadounidenses (y la producción de HBO de la miniserie Chernobyl en 2019 seguramente no ayudó).

Pero si uno fuese a leer estas señales como indicadores de la desaparición inminente de la energía nuclear del panorama energético estadounidense, uno estaría equivocado. Con mucha menos algarabía que la celebrada instalación de paneles solares y eólicos diluidos y que la presentación de los nuevos modelos de Tesla, desarrollos prometedores se han logrado en los Laboratorios Nacionales de Idaho y Oak Rige (TN) en torno a nuevos diseños para la energía nuclear. `

Las tecnologías se encuentran en un horizonte que podría lograr brindar todos los beneficios de sus antecesoras mientras que son más adaptables e incluso más seguras, tal vez renovando el interés en la energía nuclear.

Los reactores modulares pequeños

Los reactores modulares pequeños son maravillas de eficiencias. Para lograr una capacidad nominal de 720 MWe, un reactor modular pequeño de NuScale requeriría tan solo 35 acres, mientras que una planta tradicional ocuparía casi 600 acres. Debido a que son más sencillos y pequeños, estos reactores pueden ser utilizados en lugares que no podían soportar reactores más grandes, incluyendo a mercados más pequeños, áreas remotas y aisladas, y áreas con menos acceso al agua necesaria para enfriar los reactores más grandes. A diferencia de las plantas grandes con los mismos requisitos de personal, un reactor modular pequeño tiene características de seguridad pasiva que hacen que se apague por sí solo en caso de una emergencia, sin requerir acción externa por parte de los operadores o insumos como agua para enfriarse. También pueden ser ubicados debajo o parcialmente debajo del suelo para ser en menor grado el objetivo de terroristas.

Los reactores modulares pequeños tienen un amplio rango de producción de energía, dependiendo del número de módulos, significando que pueden reemplazar a las plantas energéticas que son retiradas o complementar una mezcla existente de combustibles, dependiendo de lo que se necesite. La construcción es menos costosa en términos tanto de tiempo y dinero. Las partes pueden ser elaboradas en una fábrica y enviadas a lugares donde podrían ser ensamblados, permitiendo así una construcción más rápida con costos más bajos que aquellos de los diseños de reactores tradicionales.

El primer reactor de este tia será una unidad de doce módulos que será construido por NuScale Power, el cual se espera que sea ubicado en el Laboratorio Nacional de Idaho y empiece a operar en 2029.

Reactores avanzados de agua sin luz

Mientras que los reactores modulares pequeños operan bajo los mismos principios generales que las plantas a gran escala, también hay nuevos diseños de reactores actualmente en desarrollo con algunas diferencias fundamentales. Estas incluyen reactores de sal fundida y reactores de gas de alta temperatura.

Los reactores de sal fundida operan a temperaturas más altas que los reactores de agua ligera, aumentando la eficiencia y reduciendo el desperdicio. Estos también operan con una presión más baja lo cual reduce los riesgos de operación. Mientras que estos diseños todavía utilizan una fisión y vapores controlados para hacer girar las turbinas, la diferencia clave es que en estos diseños, el combustible nuclear se disuelve con el refrigerante (la sal) mismo. Esto significa que no hay agua radioactiva suelta en caso de un accidente, y no hay que almacenar varillas de combustibles gastadas.

Los reactores de gas de alta temperatura utilizan un proceso revolucionario que involucra semillas de uranio selladas que son virtualmente indestructibles y del tamaño de una bola de billar. Las semillas son cargadas en el reactor como si fuera una máquina de bolas de chicle y el helio es bombeado por debajo de una cama de piedras para extraer el calor y llevarlo a un generador de vapor que produce electricidad.

Estos reactores hacen que los accidentes sean casi imposibles. También pueden ser ubicadas en casi cualquier parte, algunos dicen que hasta 500 metros de áreas urbanas, y gozar de muchos de los mismos beneficios que tienen los reactores modulares pequeños, como una construcción más rápida y costos más bajos. También son capaces de “cargar a demanda” y pueden ir desde un 40 por ciento hasta un 100 por ciento de producción de energía en 20 minutos.

¿Cómo responderá el gobierno?

Los nuevos diseños de reactores podrían liderar la producción de energía de bajo costo, bajo riesgo, y cero emisiones de carbono que sea increíblemente flexible, si es que los reguladores no hacen que la economía sea insostenible. Actualmente, estos nuevos diseños están situados en un vacío regulatorio. Su futuro yace en las manos de la Comisión Regulatoria Nuclear de la administración de Biden. Durante el periodo de cuatro años de Trump, la Comisión dio pasos en una dirección amigable hacia la innovación. Si esta actitud continúa, podría significar que estos diseños rindan frutos. Últimamente, las consideraciones políticas probablemente determinarán el curso que tome el desarrollo de estas tecnologías. Lo que sabemos es esto: mientras que Washington discute sobre el asado de chancho conocido como la Ley CLEAN Future, el verdadero progreso está dándose hacia la energía sin emisiones de carbono en Idaho y Tennessee. Esperemos que la Comisión de Biden reconozca esta gran oportunidad.

Este artículo fue publicado originalmente en Human Progress (EE.UU.) el 31 de marzo de 2021.